miércoles, 22 de julio de 2026

Cuando el camino era uno: Zhiyi, la unión de meditación y devoción, y el nacimiento de las divisiones

 Cuando el camino era uno:

 Zhiyi, la unión de meditación y devoción, y el nacimiento de las divisiones

El final del Gran Maestro: una vida entera en una sola aspiración

Cuando el maestro Zhiyi, fundador de la escuela Tiantai, llegó al final de sus días en el año 597 d.C., no eligió un solo camino . Según la biografía escrita por su discípulo Guanding, ofreció a Maitreya, recitó los nombres de Amitābha, Prajña y Avalokiteśvara, escuchó pasajes del Sutra del Loto y del Sutra de la Contemplación de Amitāyus, y aguardó ser recibido en la Tierra Pura . No fue “solo nembutsu”, ni “solo meditación”: fue la expresión última de lo que había enseñado toda su vida: todas las prácticas convergen en una misma verdad.

En tiempos de Zhiyi no existían las etiquetas que hoy usamos: no había “escuela Tiantai”, “escuela de la Tierra Pura” ni “Chan” como caminos separados . Recitar el nombre de Amitābha, practicar śamatha y vipaśyanā, leer el Sutra del Loto, circunvalar una imagen o vivir con pureza: todo llevaba al mismo fin. Las distinciones, las exclusiones y las afirmaciones de “este es el único camino” vendrían siglos después, fruto de épocas distintas y necesidades diferentes.

Zhiyi: unión, no separación

Zhiyi no separó nunca la concentración profunda (śamatha) de la visión sabia (vipaśyanā), ni la meditación del amor devoto hacia Amitābha . Para él, ambas eran como las dos alas de un pájaro: una aquieta la mente, la otra revela su naturaleza; una fija la atención en el Buda, la otra comprende que Amitābha no está fuera, sino en la propia mente.

En su obra magna, el Mohe Zhiguan —las enseñanzas que él dictó y que su discípulo Guanding recopiló y preservó— describió el Samadhi de Caminata Constante: noventa días circunvalando sin descanso la imagen de Amitābha, recitando su nombre, y al mismo tiempo contemplando que todo fenómeno es el Dharmadhātu, la realidad única. No era devoción ciega ni meditación fría: eran una sola cosa.

Para quienes recién empezaban, como su hermano laico, escribió el Xiao Zhiguan —Calma y Contemplación para Principiantes—: una guía sencilla, sin las largas disertaciones doctrinales, pero fiel al mismo principio: ajustar cuerpo, respiración y mente, reconocer obstáculos y enfermedades, y mantener la unión entre calma y perspicacia. Allí no incluyó las prácticas intensivas de noventa días, pero no porque las rechazara: simplemente porque su fin era mostrar lo esencial a quien no podía dedicarse a retiros prolongados.

Guanding: el guardián de la unidad

Si Zhiyi sembró, Guanding hizo posible que la semilla no se perdiera . Fue él quien ordenó las notas de las charlas del maestro y dio forma al Mohe Zhiguan, preservando esa visión integradora donde ningún camino se opone a otro. Gracias a él sabemos que Zhiyi no eligió entre el Sutra del Loto y los sutras de la Tierra Pura: los unió en una sola experiencia de realización.

Los sabios errantes: llevar la luz a quien no podía leer

Paralelamente, hubo monjes que recorrieron caminos, pueblos y montañas sin templos ni títulos: los hijiri o sabios errantes. Para millones de personas analfabetas, campesinas y marginadas, no había libros ni comentarios: solo el nombre de Amitābha era accesible. Recitar “Namu Amida Butsu” no era abandonar la meditación: era la forma posible de practicarla, con el corazón abierto a la compasión infinita del Buda . Esa enseñanza no rompía con la tradición antigua: la extendía a quienes no tenían otro medio.

La ruptura: cuando la unidad se hizo fragmentos

La gran separación llegó siglos después, en el Japón de la época Kamakura, con figuras que habían nacido y se formado dentro de la misma tradición Tiantai (llamada allí Tendai). Hōnen y luego su discípulo Shinran declararon que en esta época de decadencia solo la recitación del nombre bastaba, y que todas las demás prácticas ya no servían. Pasaron de decir “este es un camino excelente” a decir “este es el único camino”.

Mientras Zhiyi enseñaba: “Une tu esfuerzo propio con la fuerza del Buda; comprende que la Tierra Pura es tu propia mente pura”, la nueva enseñanza dijo: “Solo confía en la fuerza del Buda; no intentes nada por ti mismo”. Lo que antes era una riqueza de caminos se convirtió en una frontera cerrada.

Volver a la fuente: la lección que no pasa

Hoy, al volver a las palabras de Zhiyi y al testimonio de su último instante, recordamos una verdad sencilla y profunda: el Dharma no se fragmenta como nuestras ideas. La recitación, la meditación, la caridad, el estudio y la entrega devota son formas distintas de tocar la misma realidad.

El maestro que murió invocando a Amitābha junto al Sutra del Loto, que enseñó a su hermano laico y que dejó en manos de su discípulo una herencia de integración, nos dice aún hoy: no pongas muros donde el Buda no los puso. La Tierra Pura no es un lugar lejano reservado a quienes recitan solo el nombre, ni a quienes meditan sentados: es el fruto de una mente que se aquieta, que ve con claridad y que se abre con confianza infinita a la luz que ya lleva dentro.

Caminar Constante (Changxing Sanmei 常行三昧)


 Caminar Constante (Changxing Sanmei 常行三昧) 

Esta disciplina no surge de la nada, sino que fue transmitida y reafirmada por maestros clave como Daochuo y Shandao, y luego integrada y difundida por Ciyun Zunshi dentro de la tradición Tiantai. Para estos maestros, el rito de noventa días no era un simple ejercicio de meditación o devoción, sino la forma más directa y efectiva de activar la relación de “estímulo y respuesta”: al purificar progresivamente el cuerpo, la palabra y la mente mediante la restricción, la repetición y la vigilancia constante, el practicante crea las condiciones necesarias para que el poder del Buda se manifieste y le permita verlo en visión directa, garantizando así su renacimiento en la Tierra Pura.

También conocido como el Samadhi de Pratyutpanna. Es uno de los retiros más extremos y rigurosos de toda la tradición budista.A continuación, se detalla su funcionamiento, exigencias y objetivos según las instrucciones de Zhiyi:

1. El entorno y la preparación, el altar: Se realiza en un salón aislado con un altar central dedicado al Buda Amitābha. Aislamiento Total: El practicante entra al salón y no puede tener contacto con el mundo exterior por 90 días. Solo un asistente externo le provee alimento y agua a través de una ventana o puerta pequeña. 

2. Las Restricciones Físicas (Sin Descanso) Prohibido Sentarse o Recostarse: El practicante debe permanecer de pie o caminando durante los 3 meses completos. Movimiento Continuo: Se camina en círculos en el sentido de las agujas del reloj alrededor del altar. El Sueño: Para evitar colapsar por falta de sueño, los templos Tiantai/Tendai suelen colgar una cuerda del techo a la altura del pecho. Si las piernas del monje ceden por el cansancio extremo, la cuerda sostiene su peso corporal para que no toque el suelo, permitiéndole "dormitar" unos instantes de pie mientras el cuerpo se recupera mecánicamente.

3. El Método Mental y Verbal (Nianfo) El cuerpo se mueve, pero la mente y la voz ejecutan un trabajo triple:Recitación Vocal: El practicante canta o recita el nombre de Amitābha de manera ininterrumpida. El sonido debe ser constante, rítmico y coordinado con los pasos.Visualización de los 32 Signos: Mientras camina, debe visualizar mentalmente cada rasgo físico del Buda con absoluta precisión (su luz, sus ojos, sus manos, etc.).Contemplación de la Vacuidad: Zhiyi enfatiza que el practicante no debe ver al Buda como algo externo. Debe contemplar que el Buda visualizado, la mente que visualiza y el acto de caminar son de la misma naturaleza: vacíos de existencia inherente.

4. El Objetivo Espiritual El término Pratyutpanna significa "estar presente cara a cara". El objetivo último de este esfuerzo radical es que, al disolverse las barreras del cansancio, el ego y las ilusiones, el practicante vea a todos los Budas del universo aparecer frente a él en una visión meditativa directa. Se busca experimentar la no-dualidad entre la mente del practicante y la mente del Buda en esta misma vida. Esta disciplina extrema, es semejante a la de los monjes japoneses del Monte Hiei, quienes adaptaron esto en sus famosas caminatas de montaña (Kaihōgyō) o detallarte las crisis psicológicas y físicas que Zhiyi describe que sufren los monjes durante este retiro.

Stevenson señala también que los elementos que conforman esta práctica —la reducción del sueño, la moderación estricta de la comida, la repetición incesante y el movimiento circular— son conscientemente empleados para reorientar la percepción y la conciencia. Lejos de ser meros efectos secundarios, se trata de recursos conocidos y cuidadosamente utilizados para centrar toda la atención en un único propósito y transformar la experiencia misma del mundo: lo que podría parecer un estado alterado o delirante es, en realidad, una percepción que se ha liberado de las distracciones y los condicionamientos cotidianos para acceder a una realidad que siempre ha estado presente, pero que normalmente pasa desapercibida.

A diferencia de las interpretaciones posteriores que separaron la fe de la práctica o redujeron la Tierra Pura a una confianza simple sin ritos, la tradición que describe este libro mantiene indisolublemente unidas la doctrina y la acción. Para los maestros chinos, la visión de la Tierra Pura y el encuentro con Amitabha no eran algo que ocurría solo después de la muerte: podían manifestarse ya aquí, en el transcurso mismo del rito, como una confirmación de que los lazos establecidos eran firmes y efectivos.

En conclusión, el estudio de estos ritos nos muestra que el budismo de la Tierra Pura en China no se construyó sobre una oposición entre creencia y práctica, o una oposición a las creencias sofisticadas de una élite, ni sobre una renuncia a la disciplina. Al contrario, nació y se sostuvo gracias a una cultura ritual profunda, coherente y muy atenta al funcionamiento del cuerpo y la mente humana. Y esa cultura, lejos de limitarse a círculos de élite, se extendió a lo largo de los siglos a monjes y laicos, a especialistas y a comunidades populares, conservando su estructura y su sentido como la forma concreta y tangible de “atar los lazos” que aseguran el destino espiritual. Al recuperar esta dimensión, el texto nos invita a revisar las categorías con las que solemos interpretar las tradiciones religiosas, y a reconocer que lo que llamamos “rito” es, en realidad, una forma de conocimiento y de vínculo tan profunda como cualquier doctrina.

El renacimiento para Zhiyi, no es un suceso aleatorio ni un regalo que se recibe sin más, sino el resultado de haber tejido con esmero una red de vínculos, acciones y disposiciones que conectan al practicante con el Buda Amitabha y su reino sagrado. Y es precisamente en el seno de la escuela Tiantai, y en la obra de figuras como Ciyun Zunshi, donde esta lógica encontró su expresión más sistemática y rigurosa, arraigada en las fuentes más antiguas del budismo de la Tierra Pura en China.


Extraido del libro: The Ties That Bind: Chinese Buddhist Rites for Securing Rebirth in the Pure Land de Daniel B. Stevenson 

Textos en PDF- para bajar o leer en línea- Los lazos que unen: Ritos budistas chinos para asegurar el renacimiento en la Tierra Pura

 

lunes, 20 de julio de 2026

Textos en PDF- para bajar o leer en línea- La Doctrina «Redonda» de Tian Tai y su Importancia para la Época Moderna




La ventaja del Tian Tai en la época moderna es que equilibra teoría y práctica. No solo presenta sistemáticamente todos los pensamientos budistas, sino que también contiene su propia
práctica sistemática. En este siglo XXI, parece que las personas modernas están más aisladas y perplejas; por lo tanto, es necesario desarrollar aún más el espíritu del Tian Tai y
reexaminarlo.
Redondo e inclusivo, son importantes para la sociedad moderna. Necesitamos aceptar a los demás; no podemos obligarlos a renunciar a sus tradiciones. Toda tradición y cultura debe ser verdaderamente aceptada. En Tian Tai, cualquier nivel de práctica es aceptable con los medios adecuados; cualquiera
puede beneficiarse de las enseñanzas del Buda. Incluso la persona inmoral tiene la posibilidad de sobrevivir. Además, la doctrina de "una mente con tres mil reinos" incluye el reino del
infierno dentro del reino del Buda. Esta es la doctrina única deTian Tai: cualquiera tiene la esperanza y la posibilidad de convertirse en Buda. Al enfatizar la unidad de teoría y práctica, Tian Tai estableció un marco filosófico sin precedentes en China. Unificar todas las escuelas budistas es una creación única
del budismo chino. Para unir las diferentes culturas y religiones, Tian Tai ofrece una perspectiva para resolver el problema.
Necesitamos comprender las diferentes necesidades de las diferentes personas aceptándolas a todas. A partir de la clasificación de las enseñanzas de Tian Tai, podemos proponer que todas las religiones son válidas. Las personas de diferentes orígenes culturales tienden a creer en una religión en particular.
También deberíamos reflexionar sobre esto en nuestra vida diaria. Debemos aceptar y tolerar las diferencias, respetando nuestras propias tradiciones sin criticar a los demás. En el siglo
III a. C., el gran emperador budista Ashoka de la India, siguiendo este noble ejemplo de tolerancia y comprensión, honró y apoyó a todas las demás religiones en su vasto imperio.
La tolerancia hacia las diferencias es fundamental. Los distintos grupos y escuelas deben ser tolerantes y respetarse mutuamente.
La teoría integral e interinclusiva de Tian Tai es clave para resolver las diferencias que surgen de la diversidad. 

jueves, 21 de mayo de 2026

Maestro Jingzong- Mejor caer en el infierno que usar el Dharma para obtener favores

Los humanos somos criaturas emocionales, lo que el budismo llama "seres sensibles". Aun practicando el Dharma, seguimos siendo seres ordinarios impulsados ​​por las emociones, atrapados entre nuestros sentimientos y las enseñanzas budistas. Con frecuencia, las emociones ganan. Vida tras vida, este ciclo de sufrimiento nos mantiene atados a la rueda del samsara.

La pregunta es: ¿deben nuestras emociones ceder ante el Dharma, o debe el Dharma doblegarse ante nuestras emociones? Todos dirían que las emociones deben rendirse. Sin embargo, en la práctica —en nuestras acciones, en lo más profundo de nuestro corazón— casi todos esperamos que el Dharma siga a nuestros sentimientos.

Consideremos a alguien que ha practicado el camino del Dharma con devoción durante muchos años. Cuando sufre una enfermedad grave o un accidente automovilístico, comienza a dudar de la ley de causa y efecto. Le cuesta aceptar lo sucedido con ecuanimidad. Sienten resentimiento y preguntan: "¿Por qué, después de tantos años de práctica, me tiene que pasar esto a mí?".

O pensemos en cuando nos agravian o nos intimidan. Nuestro primer instinto es discutir, buscar justicia, incluso presentar una demanda. La indignación se desata; la autosuficiencia crece. ¡Cuántas veces inclinamos la cabeza con humildad y admitimos: "Esto es lo que merezco por mis errores pasados. Debería aceptarlo sin quejarme"!

Podemos jurar honrar y seguir a un buen maestro espiritual. Pero en el momento en que las palabras de ese maestro no nos agradan, decidimos que el maestro está equivocado, que no tiene nada de especial o que carece de compasión. Entonces, ¿quién es el verdadero maestro espiritual? "Yo". El único maestro verdadero soy yo. Nos convertimos en maestros del maestro, juzgándolo y calificándolo no según el Dharma, sino según nuestras propias preferencias.

Lograr que nuestras emociones se sometan verdaderamente al Dharma no es tarea fácil. Nuestra naturaleza es profundamente obstinada, inflexible e ignorante, pues siempre creemos saberlo todo. Y, lamentablemente, cuanto más ignorantes somos, más arrogantes nos volvemos.

Las emociones son el "yo". Y el yo clama: "No debo morir. ¡No debo morir bajo ningún concepto! Que muera el Dharma si tiene que morir, pero yo no debo morir". Esa es nuestra verdadera voz interior. Sin embargo, no nos atrevemos a admitirla, así que fingimos. Nos ponemos la máscara de un buen discípulo budista. Pero ¿cómo puede un ser ignorante y engañado llegar a ser verdaderamente uno, a menos que el "yo" muera?

El Dharma no es en absoluto algo débil y pusilánime que se doblega ante el mundo. Exige la muerte del "yo". Solo entonces puede otorgar nueva vida. Quienes alcanzan verdaderamente el Dharma son aquellos que han muerto y renacido. ¿Cómo podría alguien que nunca ha muerto poseer el Dharma? La luz y la oscuridad no pueden coexistir. La verdad y la falsedad no pueden compartir el mismo terreno.

Una vez que nos unimos al Dharma —una vez que el «yo» muere y renace— descubrimos algo extraordinario: nuestra mente se vuelve lúcida, y las emociones, el espíritu y la voluntad que antes nos atormentaban se apaciguan. Se transforman en poderosos aliados en nuestra práctica del Dharma.

Pocos maestros espirituales hoy en día pueden resistir la tentación de congraciarse con sus discípulos. Si no son lo suficientemente «compasivos» como para validar el ego de los estudiantes, o si suavizan las enseñanzas para que se sientan bien, los estudiantes simplemente se alejan. Estos maestros se defienden llamándolo «guía hábil» o «adaptarse a la capacidad de los seres sensibles». Quizás.

Pero los antiguos decían: «Mejor que este viejo monje caiga en el infierno a que use el Dharma para ganarse el favor de alguien». ¡Qué palabras tan magníficas! Si tuviera que elegir, seguiría su ejemplo.


(Traducido por el equipo de traducción de la Escuela de la Tierra Pura; editado por Householder Fojin, editado al español por Foxing)


martes, 3 de marzo de 2026

Maestro Jingzong- Buenos Maestros en el Camino de la Tierra Pura

        La tradición budista valora el papel del "buen maestro": alguien que nos guía hacia el despertar. Solemos imaginar a un maestro monástico, una figura de gran erudición y autoridad. Pero para el camino de la Tierra Pura, un buen maestro no tiene por qué encajar en ese molde. La persona que organiza tu grupo local de recitación de Amitabha, quien dirige las sesiones de estudio de Dharma, incluso el amigo que dirige un grupo en línea para practicantes: todos son buenos maestros en el sentido más auténtico. ¿Y esos compañeros practicantes que estudian las enseñanzas contigo, recitan el nombre de Amitabha contigo y comparten tu aspiración de renacer en la Tierra Pura? Son tus compañeros de Dharma que tienen una conexión kármica contigo.

       Cuando practicamos solos, perdemos algo vital. Perdemos la guía que brinda un buen maestro y el constante aliento de compañeros que recorren el mismo camino. Piénsalo así: un trozo de madera, separado del resto, puede incendiarse brevemente, pero pronto parpadeará y se apagará. Junta varios trozos y se alimentarán mutuamente, ardiendo con más intensidad y durante más tiempo.

       Nuestros corazones funcionan de la misma manera. Abandonados, agobiados por el karma y con dudas, nos desanimamos fácilmente. Pero cuando practicamos junto a otros que comparten nuestra aspiración, nos elevamos mutuamente. Nos apoyamos mutuamente. Mantenemos viva la llama.

       Este principio también se aplica a la vida diaria. Digamos que decides hacer ejercicio todas las mañanas. Si lo haces solo, ¿cuánto tardarás en posponer la alarma y rendirte? Pero ve al parque donde un grupo se reúne para hacer Tai Chi o ejercicios de palmas, donde hay un maestro al que seguir y otros sudando a tu lado, y de repente te encuentras practicando día tras día. La práctica se mantiene. Por eso decimos: atesora a tus compañeros de Dharma. Abrázalos.

       Todo lo que vale la pena en la vida depende del apoyo de buenos maestros y compañeros, y este tipo de apoyo no se puede comprar con dinero. En ningún lugar es esto más cierto que en la práctica de la recitación de Amitabha y en nuestra aspiración de renacer en la Tierra Pura. Así que cuidémonos unos a otros. Cuidémonos unos a otros. Protejamos este preciado vínculo.


 


(Traducido por el equipo de traducción de Pure Lane School;

editado por Householder Fojin, edirado al español por Foxing)


viernes, 27 de febrero de 2026

Maestro Huijing- A la deriva en el mar del sufrimiento

 

        El Maestro Tanluan, un maestro budista muy venerado, fue un practicante honesto consigo mismo. En su Gatha en alabanza del Buda Amitabha , escribió:

Desde tiempos inmemoriales, he vagado por los Tres Dominios,

sacudido por las ilusiones de la transmigración.

El karma creado por cada pensamiento y momento fugaz me ata a los seis reinos y me atrapa en los tres caminos desdichados.   

       El Maestro Tanluan lamentó que, desde tiempos inmemoriales, había estado transmigrando en los Tres Dominios del Deseo, la Forma y la No-Forma.

       Los Tres Dominios abarcan los seis reinos del samsara (los reinos de los seres celestiales, los humanos, los asuras, los animales, los espíritus hambrientos y los seres infernales). El samsara es, en realidad, ilusorio, no real. Sin embargo, nosotros, seres comunes, somos tan insensatos que confundimos la ilusión con la realidad, quedando así atrapados en ella eternamente hasta el día de hoy.

       Cada pensamiento fugaz genera mal karma, suficiente para atarnos a los seis reinos. Peor aún, a menudo caemos en los tres reinos inferiores, donde el sufrimiento es más intenso.

       Si bien el karma puede ser bueno o malo, el Maestro Tanluan confesó que sus pensamientos y acciones eran malsanos y lo arrastraban continuamente a las profundidades del samsara. 

       El Buda Shakyamuni comparó los seis reinos del samsara con un vasto e insondable mar de sufrimiento, donde los seres sintientes emergen brevemente, solo para ser arrastrados de nuevo hacia el abismo. Renacer como humano es como salir momentáneamente a la superficie en busca de aire, solo para hundirse de nuevo en el abismo.

       El maestro Tanluan fue venerado por los emperadores de su tiempo: uno lo llamaba “Bodhisattva Tanluan”, otroS “Divino Tanluan”.

       Sin embargo, a pesar de sus elogios, se veía a sí mismo como un ser caído, indefenso ante las mareas del karma. Si alguien de su estatura espiritual se sentía desamparado, ¿cómo podríamos esperar escapar? Sin el voto de liberación del Buda Amitabha —el Voto 18—, la liberación del samsara sería imposible.

       El Sutra del Bodhisattva de la Salvación Pura dice lo siguiente respecto a la naturaleza de los pensamientos de los seres sintientes:

" Los pensamientos de un solo día se cuentan por millones, y cada uno está impregnado de karma que conduce a los tres reinos miserables".

       "Millones" no es una cifra literal. Se refiere a los innumerables pensamientos y acciones malsanos que perpetúan nuestra miseria, llevándonos a renacer en los reinos inferiores. Sin karma virtuoso, no podemos aspirar a ascender a los cielos ni al mundo humano, y mucho menos a escapar del samsara por completo. Comprender este destino es aterrador.

       El Sutra del Bodhisattva Almacén de la Tierra confirma esta cruda realidad:

"Cada pensamiento, cada acción en este mundo no produce nada más que karma y transgresión".

       Además afirma:

Las fuerzas kármicas son inmensas, superando incluso a la montaña más alta, el monte Sumeru, y su peso nos arrastra más profundamente que el abismo más oscuro, obstruyendo nuestro camino hacia la liberación.

       Sin el voto compasivo de liberación de Amitabha, permaneceríamos eternamente atrapados en este ciclo interminable del samsara.

       El Maestro Tanluan describió los Tres Dominios como ilusorios, contaminados, distorsionados, en constante decadencia, cíclicos e infinitos. Atados al implacable ciclo de nacimiento y muerte (samsara), los seres sintientes sufren sin fin. Lo que hacen los seres sintientes y las consecuencias de sus actos son ilusiones, nunca reales. Su naturaleza es impura, nunca pura. Sus percepciones están distorsionadas, incapaces de discernir la verdad de la ilusión. Todo es impermanente, en perpetua decadencia: se desvanece, cambia, nunca es constante. Atrapados en el samsara, estamos eternamente atrapados en su tormento, recorriendo el infierno, los reinos de los fantasmas y los animales, sin un final a la vista. Un destino trágico y aterrador.

       Según el Maestro Tanluan, los Tres Dominios son una morada sombría y oscura. Surgen de las visiones impuras y erróneas de sus moradores, quienes se encuentran en un sueño eterno, sin ninguna esperanza de escape.

       Sin encontrarnos con las enseñanzas del Buda –o con la liberación de Amitabha– permaneceríamos atrapados para siempre en el samsara, a la deriva en el mar del sufrimiento, incapaces de liberarnos.




(Traducido por el equipo de traducción de la Escuela Tierra Pura;

editado por el jefe de familia Fojin)


miércoles, 25 de febrero de 2026

Metodos de recitación del Nombre de Amitabha

Cuatro métodos de recitación del Buda

La Recitación del Buda no consiste únicamente en la recitación oral, sino que también incluye la contemplación y la meditación. Por lo tanto, dentro de la Escuela de la Tierra Pura, existen, además de la Recitación Oral, otros tres métodos: la Marca Real, la Contemplación por el Pensamiento y la Contemplación de una Imagen.

1. Recitación del Buda de la Marca Real [Naturaleza Propia]

Esto implica penetrar en el significado primordial de la Mente: recitar nuestra Naturaleza Búdica original. Es contemplar el Cuerpo del Dharma de la Marca Real de los Budas, lo que resulta en el logro del Samadhi de la Verdadera Esencia. 

Este método es en realidad una práctica zen; sin embargo, dado que el reino revelado por la mente meditativa es la Tierra Pura, también se considera una práctica de la Tierra Pura. Este método no es para personas con capacidades limitadas o moderadas; si el practicante no posee la capacidad más elevada, no puede alcanzar la iluminación y entrar en ella. Por esta razón, pocos maestros de la Tierra Pura lo promueven, y sus defensores se encuentran principalmente en la tradición zen.

Por cierto, me atrevería a decir que, mientras aún transitamos el camino de la Práctica, sin haber alcanzado la Iluminación Perfecta, todos los métodos del Dharma son expedientes; la Recitación del Buda es un expediente, al igual que el Zen. Según los Tres Sutras de la Tierra Pura, Buda Sakyamuni proporcionó la enseñanza expediente de la Tierra Pura Occidental e instó a los seres sintientes a recitar el nombre del Buda Amitabha buscando renacer allí. Con este método, pueden escapar del Nacimiento y la Muerte, aprovechar ese maravilloso y elevado reino para cultivarse y alcanzar rápidamente la Budeidad. La Recitación diligente del Buda también conduce al Despertar, como en el Zen; sin embargo, el objetivo principal de la Escuela de la Tierra Pura es renacer en la Tierra de la Dicha Suprema, mientras que el grado de Despertar alcanzado es una consideración secundaria.

Así pues, el objetivo de la Recitación del Buda de la Marca Real se enmarca en las enseñanzas de la Tierra Pura. Sin embargo, desde la perspectiva de un expediente que conduce al renacimiento en la Tierra de la Dicha Suprema, no se considera un método de la Tierra Pura en el sentido de los Tres Sutras de la Tierra Pura enseñados por Buda Sakyamuni. Esta es, quizás, la razón por la que los Patriarcas de la Tierra Pura simplemente la mencionaron para ampliar el significado de la Recitación del Buda, pero no la explicaron ampliamente.

2. Contemplación mediante la recitación del pensamiento

Esto implica meditar en las características de Buda Amitabha y su Tierra de la Dicha Suprema, de acuerdo con el  Sutra de la Meditación . (El Sutra enseña un total de dieciséis contemplaciones). Si se perfecciona esta práctica, el cultivador siempre visualizará la Tierra Pura ante sí. Con los ojos abiertos o cerrados, su mente y sus pensamientos siempre recorren la Tierra Pura. Al morir, tiene la certeza de renacer allí.

Las virtudes que se obtienen mediante este método son inmensas y superan la imaginación, pero dado que el objetivo de la meditación es demasiado profundo y sutil, pocos practicantes pueden alcanzarlo. Esto se debe, en general, a cinco dificultades: 

i) con capacidades embotadas, no se logra fácilmente; 

ii) con una mente tosca, no se logra fácilmente; 

iii) sin saber usar los recursos con destreza y flexibilidad durante la práctica, no se logra fácilmente; 

iv) sin la capacidad de recordar imágenes con claridad, no se logra fácilmente; 

v) con poca energía, no se logra fácilmente.

Muy pocos pueden evitar las cinco trampas. Por lo tanto, reflexionando, este método también pertenece a la categoría de las puertas del Dharma difíciles.

3. Contemplación de una imagen Recitación

En este método, el practicante se sitúa frente a una estatua del Buda Amitabha e imprime todos los rasgos de esa estatua en su memoria, contemplando hasta el punto en que, incluso en ausencia de la estatua y ya sea que sus ojos estén abiertos o cerrados, ve claramente la imagen del Buda Amitabha.

Este método también es difícil, ya que requiere mucha energía, una memoria fiel y un uso hábil de los recursos. Hay casos de personas que lo han practicado de forma inflexible y han desarrollado dolores de cabeza difíciles de curar. Además, tras un análisis, este método de búsqueda del renacimiento en la Tierra Pura no se menciona en los sutras. Es simplemente una técnica para ayudar en la práctica de la Recitación del Buda, para que el practicante pueda dominar su mente y alcanzar el pensamiento correcto. Aun así, si practicamos este método con una mente pura y devota, podemos obtener una respuesta, erradicar nuestro mal karma, desarrollar virtud y sabiduría y, a través de una estatua "ilusoria" del Buda Amitabha, despertar a sus Marcas Verdaderas y alcanzar el renacimiento en la Tierra Pura.

4. Recitación oral

En este método, el practicante recita, en voz alta o en silencio, "Nam Mo Amitabha Buddha" o "Amitabha Buddha". La forma corta (Amitabha Buddha) tiene la ventaja de enfocar fácilmente la mente del cultivador, mientras que la versión más larga facilita el desarrollo de una mente verdaderamente sincera y respetuosa que conduce a una respuesta.

Este método, enseñado por el Buda Sakyamuni en el  Sutra Amitabha más corto , es la forma dominante de práctica de la Tierra Pura en la actualidad.

Un breve análisis de los cuatro métodos de la Recitación del Buda muestra que los métodos de la Marca Real [N.° 1] y la Contemplación de una Imagen [N.° 3] no se mencionan en los Tres Sutras de la Tierra Pura. Solo se mencionan en el  Sutra del Samadhi de la Recitación del Buda  y en algunos otros sutras o comentarios. Ambos métodos son recursos secundarios para ampliar el verdadero significado de la Recitación del Buda; no son métodos reconocidos enseñados tradicionalmente por los Patriarcas de la Tierra Pura.

El método de la Marca Real tiene la ventaja única de enseñar el profundo y sublime significado de la Recitación del Buda. Sin embargo, es demasiado elevado para abarcar a personas de todas las capacidades y se desvía hacia el Zen. El método de la Contemplación de una Imagen es solo una técnica secundaria y no es fácil de practicar. Por lo tanto, estos dos métodos no se recomiendan para los practicantes de la Tierra Pura. Asimismo, el método de la Contemplación por el Pensamiento [n.° 2], aunque expuesto por Buda Sakyamuni y conduce a una inmensa virtud, está reservado para personas de gran capacidad. En la actual Era del Fin del Dharma, pocos pueden practicarlo.

En conclusión, solo la Recitación Oral [N.° 4] abarca a personas de todas las capacidades, produce resultados rápidos y es lo suficientemente fácil de practicar para cualquiera. La Recitación Oral, practicada con seriedad y corrección, traerá una respuesta; en esta misma vida, podemos ver inmediatamente los rasgos del Buda Amitabha y los adornos de la Tierra Pura Occidental y despertar a la Mente Original. Incluso si no podemos alcanzar la Marca Verdadera en esta vida, sin duda la alcanzaremos tras renacer en la Tierra Pura. Por esta razón, el Decimotercer Patriarca de la Tierra Pura, el Maestro Yin Kuang, escribió las siguientes palabras de elogio:

Recitar exclusivamente el Nombre traerá el logro de la Marca Verdadera. 

Sin contemplación aún veremos la Tierra de la Felicidad Suprema.

Los antiguos maestros también han comentado:

Entre los métodos del Dharma, la Tierra Pura es el atajo para alcanzar el Camino. 

Dentro de la Tierra Pura, la Recitación Oral es el atajo.

Hoy en día, este método es la forma más popular de recitación de Buda.

Diez variantes de la recitación oral

Como se indicó anteriormente, la Recitación Oral es el método de la Tierra Pura más común en la actualidad. Sin embargo, este método tiene muchas variantes para adaptarse a las circunstancias y capacidades de cada individuo. Algunas de estas variantes se resumen a continuación.

1. Reflejando la recitación del Nombre

Con esta técnica, el oído capta el sonido mientras la boca recita, examinando cada palabra y cada frase para asegurarse de que sean claras y nítidas, frase tras frase. Hay dos maneras de escuchar: con los oídos o con la mente. Aunque los oídos "escuchan profundamente", los sonidos no residen en ningún lugar. El practicante olvida gradualmente todo, tanto interior como exteriormente —incluso el cuerpo, la mente, el reino, el tiempo y el espacio—, permaneciendo solo el nombre del Buda.

Esta técnica de "reflejar el nombre" facilita al cultivador filtrar los pensamientos engañosos y alcanzar rápidamente la concentración mental. El  Sutra Surangama  expresa esta misma idea cuando afirma, en palabras del bodhisattva Manjusri:

Este método común de concentrar la mente en el sentido del oído, volviéndola hacia el interior... es sumamente factible y sabio. (Wai-tao, trad. "El Sutra Surangama", en D. Goddard, ea., Una  Biblia Budista , pág. 260).

2. Recitación del rosario contando las cuentas

En este método, mientras la boca recita, la mano toca el rosario. Al principio, los pensamientos se aferran a las cuentas del rosario, pero luego se alejan gradualmente, alcanzando un estado de concentración mental. Esta técnica aumenta el poder de la recitación de la misma manera que un bastón permite a un alpinista con piernas débiles ascender cada vez más.

Con esta técnica, debemos anotar el número de recitaciones por sesión o por día. Esto tiene la ventaja de obligarnos a llevar una cuenta exacta, eliminando la pereza. Sin embargo, debemos tener cuidado de no ser demasiado ambiciosos, intentando lograr demasiado demasiado pronto, o nuestra recitación no será clara ni nítida. Los antiguos, al recitar el nombre del Buda una y otra vez, lo hacían con claridad y nitidez gracias a dos factores: la comprensión correcta y la concentración mental correcta. El anciano maestro Ou-I, Noveno Patriarca de la Tierra Pura, enseñó una vez:

No hay mejor ni más elevada manera de alcanzar la concentración mental. Al principio, el practicante debe tocar el rosario, llevando una cuenta exacta, mientras recita el nombre del Buda una y otra vez con claridad y distinción, 30.000, 50.000 y hasta 100.000 veces al día, manteniendo ese número sin falta, con la determinación de permanecer constante durante toda su vida. Con el tiempo, esta recitación se convertirá en algo natural: no recitar es recitar. En ese momento, registrar o no registrar deja de importar. Si esta recitación, acompañada de fe y votos sinceros, no condujera al renacimiento en la Tierra Pura, los Budas de los Tres Períodos (pasado, presente y futuro) serían culpables de falsedad. Una vez que renazcamos en la Tierra Pura, todos los métodos del Dharma aparecerán ante nuestros ojos. 

Si desde el principio buscamos una meta demasiado elevada, nos confiamos demasiado y ansiamos demostrar que no nos apegamos a las formas ni a las marcas, prefiriendo estudiar según el método libre y perfecto, revelamos falta de estabilidad y profundidad en nuestra fe y votos, así como superficialidad en nuestra práctica. Incluso si impartiéramos conferencias exhaustivas sobre las Doce Divisiones del Dharma [todas las enseñanzas de Buda Sakyamuni] y nos ilumináramos con los 1700 koans zen, estas serían meras actividades al margen de la vida y la muerte.

Este consejo es realmente una brújula para el practicante de la Tierra Pura.

3. Recitación respiración a respiración

Esta técnica consiste en recitar en silencio o en voz baja, con cada respiración, inhalando o exhalando, acompañada de una recitación del nombre del Buda. Dado que la vida está ligada a la respiración, si aprovechamos la respiración al practicar la Recitación del Buda, no nos separaremos de Buda Amitabha en vida y, al morir, al detenerse la respiración, renaceremos inmediatamente en la Tierra Pura. Sin embargo, el practicante debe recordar que, una vez que domine esta técnica, debe recitar tanto en voz alta como en silencio. De esta manera, el poder de la recitación se fortalecerá y la voluntad de renacer en la Tierra Pura se desarrollará con mayor facilidad. De lo contrario, su determinación no será sincera y podría desviarse hacia la práctica de las "Cinco Meditaciones para calmar la mente" de la tradición Theravada.

4. Recitación continuamente enlazada

Con esta técnica, el practicante recita suavemente, cada palabra siguiendo a la inmediatamente anterior, cada frase siguiendo de cerca a la frase anterior...

Durante esta práctica, mediante la discreción y la paciencia, no hay espacios vacíos y, por lo tanto, los pensamientos diversos no pueden interferir. Los sentimientos y pensamientos del cultivador son intensos, su mente y su boca avanzan con valentía recitando el nombre del Buda; el poder del pensamiento correcto lo abarca todo, sometiendo temporalmente la ignorancia y el pensamiento engañoso. Así, la luz del samadhi trascendental irrumpe y brilla.

Desde los primeros tiempos, los practicantes de la Tierra Pura recurrían a este método cuando sus emociones y pensamientos divagaban o se encontraban en un estado de confusión.

5. Recitación iluminada e iluminadora

Con esta técnica, el practicante, por un lado, recita el nombre del Buda y, por el otro, "devuelve la luz" e ilumina su Verdadera Naturaleza. Así, entra en el reino de la vacuidad trascendental suprema; lo único que queda es la conciencia de que su cuerpo-mente y la Verdadera Mente del Buda se han convertido en uno: todo-iluminador y todo-abarcador. En ese momento, las salas de meditación, los cojines, los gongs y todo lo demás han desaparecido. Ni siquiera el ilusorio "cuerpo compuesto" se encuentra por ninguna parte.

Con esta práctica, incluso cuando nuestro actual "cuerpo de retribución" aún no ha muerto, se alcanza la iluminación silenciosa. Al pronunciar el nombre del Buda, el practicante alcanza inmediatamente el estado de samadhi. No hay método más rápido para que los mortales comunes entren en el reino de los santos.

Lamentablemente, no podemos comprender ni practicar este método a menos que tengamos la capacidad más elevada. Por lo tanto, su alcance es bastante modesto y limitado.

6. Inclinarse ante la recitación del Buda

Esta técnica consiste en hacer reverencias al recitar el nombre del Buda. Se puede recitar una vez antes de cada reverencia o hacer la reverencia al recitar, independientemente del número de recitaciones. La reverencia debe ser flexible pero deliberada, complementando la recitación, la reverencia y la recitación en perfecta sincronía. Si a esto le sumamos una mente sincera y seria, el cuerpo, la palabra y la mente se unen. Salvo las palabras Buda Amitabha, no hay el más mínimo pensamiento engañoso. 

Este método tiene la capacidad de destruir el karma de la somnolencia. Sus beneficios son muy grandes, ya que el practicante se involucra en la recitación con cuerpo, palabra y mente. Un practicante laico de antaño solía seguir este método, y cada día y noche, se inclinaba y recitaba un promedio de mil veces.

Sin embargo, esta práctica es exclusiva de quienes poseen un fuerte poder mental. Sin esta cualidad, es difícil perseverar, ya que al inclinarse prolongadamente, el cuerpo se cansa fácilmente, lo que lleva al desánimo. Por lo tanto, este método se suele usar en combinación con otros métodos y no se practica exclusivamente.

7. Recitación de grabación decimal

Esta es la técnica de inscripción de la Recitación de Buda, que considera cada diez recitaciones del nombre de Buda como una unidad. Las personas con respiración corta pueden dividir las diez recitaciones en dos subunidades (de cinco recitaciones cada una) o tres subunidades más pequeñas (dos unidades de tres recitaciones y una de cuatro recitaciones). Se toca una cuenta del rosario después de completar cada grupo de diez recitaciones.

Con esta práctica, la mente no solo debe recitar, sino también recordar el número de veces que se pronuncia. De esta manera, si no somos diligentes, debemos serlo; de lo contrario, será imposible evitar errores.

Esta técnica, en general, es un excelente recurso que obliga al cultivador a concentrar su mente y es muy efectiva con quienes están sujetos a muchos pensamientos errantes. El Maestro Yin Kuang solía recomendarla a los practicantes de la Tierra Pura.

8. Recitación de la Flor de Loto

Mientras recita, el practicante contempla los cuatro colores de la flor de loto (azul, amarillo, rojo y blanco), uno tras otro sin interrupción. Con la primera pronunciación del nombre del Buda, visualiza una enorme flor de loto azul ante sus ojos, que emite una luz azul. Con la segunda, visualiza una flor de loto amarilla, que emite una luz amarilla. La tercera y la cuarta se acompañan, respectivamente, de la visualización de flores de loto rojas y blancas, cada color con su propia luz. Luego repite la visualización en la misma secuencia. A medida que aparecen las flores, imagina una vaga y persistente fragancia de loto puro y suave.

Los antiguos maestros idearon este método porque muchos practicantes de la escuela T'ien T'ai, a pesar de emplear todas las técnicas disponibles, encontraban difícil controlar sus pensamientos errantes. Este método utiliza diversas formas y colores para enfocar la mente y el pensamiento. Estas formas y colores imitan las flores de loto del Estanque de las Siete Joyas de la Tierra Pura («una pronunciación del nombre del Buda, una flor de loto enjoyada»), porque las flores de loto que aparecen en la Tierra Pura son inseparables de las flores de loto creadas por las virtudes de la mente recitadora. Al morir, la consciencia mental del practicante se apoya en estas flores de loto enjoyadas para renacer en la Tierra Pura Occidental.

Si el cultivador de la Tierra Pura descubre que tiene afinidad con esta técnica, debe aplicarla y entrar rápidamente en el Samadhi de la Recitación del Buda de la Maravillosa Flor de Loto.

9. Recitación en medio de la luz

Este método fue diseñado especialmente para ciertos practicantes que, tan pronto como cierran los ojos para recitar, de repente ven formas y marcas sucias (caras feas con muecas, por ejemplo), o formas y colores oscuros arremolinándose a su alrededor.

Con esta técnica, el practicante, mientras recita el nombre del Buda, se visualiza sentado en medio de una inmensa y brillante zona de luz. Dentro de esa zona de luz, cuando su mente se aquieta, el practicante se siente luminoso y renovado. En ese momento, no solo se aniquilan los pensamientos engañosos, sino que también desaparecen las formas impuras y malignas. Después, el pensamiento correcto se refuerza y, con el tiempo, se alcanza el samadhi.

Aunque este es un recurso especial para destruir las marcas engañosas del mal, incluso el practicante que no está en esta situación puede aplicar este método para limpiar su mente y entrar profundamente en el Samadhi de la Recitación del Buda.

10. Recitación de la "Contemplación del Buda"

Los métodos de contemplación que se enseñan en el  Sutra de la Meditación  son muy importantes y conducen a una inmensa virtud, pero no son un recurso popular para los seres sintientes en la Era Final del Dharma. Sin embargo, como los antiguos maestros no querían que se desaprovecharan los beneficios especiales del método de meditación, seleccionaron la más sencilla de las Dieciséis Contemplaciones (Contemplación del Buda Amitabha) y la combinaron con la Recitación Oral para formar la técnica de la Contemplación del Buda (Recitación Oral). (La recitación predomina, con la contemplación del Buda en un plano secundario).

Cada día, tras recitar el nombre del Buda, el practicante reserva un tiempo especial para concentrar su mente y contemplar los Adornos y la Luz del Buda Amitabha. Este método se deriva de la Contemplación Número Trece del  Sutra de la Meditación , en la que se visualiza al Buda Amitabha, de unos cinco metros de altura y color dorado, de pie al borde del Estanque de las Siete Joyas. Si el practicante aún no puede visualizar el Estanque de las Siete Joyas, puede imaginar al Buda Amitabha de pie ante sus ojos en una zona de luz, en un espacio abierto, con la mano izquierda a la altura del pecho formando el mudra auspicioso, y el brazo derecho extendido hacia abajo en la posición de "dar la bienvenida y guiar".

Para tener éxito en esta meditación, es necesario, al principio, visualizar el cuerpo del Buda Amitabha en general y luego concentrarse en la urna (marca blanca entre las cejas). Esta marca es vacía y transparente, como una gema blanca de ocho facetas... La urna es la marca básica entre las treinta y dos marcas auspiciosas de los Budas. Cuando esta visualización tiene éxito, gracias a la afinidad así creada entre el Buda Amitabha y el practicante, las demás marcas aparecerán con claridad, una tras otra. Sin embargo, para asegurar el éxito, el practicante debe leer el  Sutra de la Meditación  memorizando las treinta y dos marcas auspiciosas del Buda Amitabha antes de comenzar su práctica.

Con este método, la recitación del Buda debe ser primordial, ya que si el practicante no logra visualizar, aún puede recurrir a la recitación para asegurar el renacimiento en la Tierra Pura. Sin embargo, en realidad, la recitación facilita la visualización y la visualización la complementa, de modo que ambos aspectos trabajan en paralelo, guiando al practicante hacia la meta deseada.

Aunque esta técnica es algo más difícil que las demás, si se logra con éxito, se obtienen beneficios inconmensurables. Por ello, se describe aquí al final para fomentar la práctica diligente.

Como se mencionó anteriormente, estas diez variantes de la Recitación Oral son también las diez técnicas básicas para combatir los diversos obstáculos mentales que enfrentan los practicantes de la Recitación del Buda. Los libros de la Tierra Pura abordan varias docenas de variantes. Sin embargo, son simplemente técnicas que utilizan,  entre otras cosas , una voz alta o baja en momentos de ajetreo o de ocio. No pueden considerarse métodos de recitación. Por esta razón, el autor ha destacado estas diez variantes básicas de la Recitación Oral para combatir las obstrucciones de la somnolencia y la distracción mental. Son los métodos más adecuados para la mayoría de los practicantes actuales. El cultivador puede probarlos y seleccionar el que mejor se adapte a su caso particular.

jueves, 22 de mayo de 2025

El NEMBUTSU- sincrético del Tendai

La práctica japonesa de Tendai se basa en el Sutra del loto, pero también se entremezcla con la práctica del nembutsu, que en este contexto se refiere a la meditación visualizada en el Buda Amida. Los monjes Tendai habitualmente recitan el Sutra del loto por la mañana y practican el nembutsu por la noche. De esta manera, el Tendai japonés siguió la evolución de la Tierra Pura china con el estilo de Hui-yuan (334-416) y del nembutsu visualizado y de T'zu-min (680-748) una mezcla sincrética de la práctica de nembutsu  con otras prácticas. Saicho (767-822) fue el gran fundador de la escuela japonesa Tendai (Ch. T'ien-T'ai). Su discípulo Ennin (794-864) fue una figura importante en el desarrollo de la Tierra Pura japonesa, porque trajo de China la práctica de Fa-chao (756-822) de recitación de nembutsu de cinco tonos que marcó la introducción del nembutsu recitado a Japón. Esta práctica se incorporó al "samadhi del caminar constantemente" (jogyo zanmai), una meditación que consistia en caminar noventa días, en la que el practicante circunvala una imagen de Amida mientras canta el nembutsu para visualizar al Buda Amida. En el monte Hiei en Japón, el nembutsu de cinco tonos de Fa-chao se hizo conocido como el jogyodo nembutsu porque se llevó a cabo en un salón especialmente construido para el "samadhi en el que se caminaba constantemente ".

Fragmento: Variantes del Nembutsu japones

editado por Chijo Cabanelas

El NEMBUTSU- Itinerante

Kuya (903-972) fue un discípulo de Ennin de segunda generación. Como nembutsu hijiri (asceta / itinerante), viajó por todo Japón recitando el nembutsu y haciendo obras de caridad. Fue llamado el "santo de la plaza del mercado" porque bailaba en las calles mientras cantaba el nembutsu . Ryonin (1072-1132) también fue un monje Tendai que a una edad temprana comenzó a practicar en forma aislada. Fue uno de los más influyentes tempranos maestros de la Tierra Pura por su estilo de vida de nembutsu hijiri y sus enseñanzas definitivas sobre los himnos de la Tierra Pura. Uno de los estudiantes de Ryonin fue Eiku, quien le pasó este linaje a Honen después de que él también se retirara a la ermita de Kurodani a los dieciocho años. cinco años en retiro en Kurodani, Honen, como su predecesores nembutsu hijiri, dejó el monte Hiei para difundir la noticia del Nacimiento en la Tierra Pura a través de la práctica decidida del nembutsu (senju-nembutsu). Este enfoque de la práctica de la Tierra Pura continuó transmitiéndose a sus discípulos, como Ku Amidabutsu (? -1228) era un sacerdote del templo Hossho-ji, pero no sabemos de dónde vino originalmente. En un momento vivió en Enryaku-ji en el monte. Hiei, pero finalmente tomó una vida de vagabundo. Solía ​​reunir a cuarenta personas con voces especialmente musicales, y durante un día o, a veces, siete días, repetía el nembutsu. Estaba profundamente absorto en la dulce música de la Tierra Pura, por lo que cuando viajaba, siempre llevaba consigo una campanita y la colgaba a su lado en un lugar donde el viento seguramente la haría sonar. Gracias a su gran práctica, el nembutsu se convirtió en una forma de himnario específicamente japonesa. Quizás el nembutsu hijiri más famoso de Japón fue Ippen (1239-1289), que salió de la escuela Seizan de Shoku, un estudiante de Honen. Desarrolló una nueva escuela llamada Ji (período o tiempo), insistiendo en que su práctica estaba hecha para la época en la que vivía. Viajó por todo el país, poniendo los nombres de los nuevos creyentes en un libro de registro (kanjincho) y repartiendo tarjetas en las que estaban inscritos los seis caracteres del nembutsu .

Fragmento de: Variantes del nembutsu japones

Editado por Chijo Cabanelas

El NEMBUTSU- interpenetrante del Kegon

Además de ser un nembutsu hijiri, Ryonin estableció su propia escuela de nembutsu  basada en la siguiente idea: "Una persona son todas las personas; todas las personas son una persona; una práctica son todas las prácticas; todas las prácticas son una sola práctica. Esto es lo que explica la experiencia del Nacimiento en la Tierra Pura al confiar en el poder de Amida. Todos los seres vivientes están incluidos en un pensamiento. Es debido a esta interconexión mutua entre todas las cosas, incluidos los Budas mismos, que si uno solo invoca el nombre sagrado de Amida una vez, tiene la misma virtud que si lo hiciera un millón de veces. " Sobre la base de esta visión, Ryonin comentó además: “Todas las cosas son realmente como parecen. No hay subjetivo, ni objetivo. Es aquí donde se encuentran todas las virtudes y todos los méritos ". Esta visión de la realidad tuvo su base en Tendai y Kegon (Cap. Hua-yen) concepción de que todas las cosas en el universo están tan inseparablemente interrelacionadas e interpenetradas, que en su análisis final se encuentra que son idénticas. Por tanto, todas las distinciones que se hacen entre objetos son bastante superficiales y se deben a una ilusión mental. De esta manera, Ryonin estableció la escuela Yuzu Nembutsu. Yuzu significa “circular” y yuzu nembutsu significa que la propia de recitación del nembutsu influye en todos los demás y que la recitación del nembutsu de otras personas influye en uno mismo, interactuando para ayudar a producir el nacimiento de todos en la Tierra Pura.

Fragmento: Variantes del Nembutsu japones

Editado por Chijo Cabanelas