HARUMOTO Tatsuaki
Instituto de Investigación del Jodo Shu
Resumen
Esta exposición busca esclarecer el papel de la meditación en el Budismo de la Tierra Pura enseñado por Hōnen. Si bien la meditación budista admite múltiples interpretaciones, me centraré en la contemplación y la observación (shikan 止観).
Hōnen Shōnin (法然上人, 1133‑1212) conocía sin duda profundamente los cuatro tipos de concentración (shishu zammai 四種三昧) y la visualización del Buda (kansō nenbutsu 観想念仏). Sin embargo, fundó el Jodo Shu tras comprender que en esta época resulta imposible alcanzar las tres disciplinas (sangaku 三学). Por ello, se considera que Hōnen dejó de lado las prácticas meditativas dirigidas a obtener la iluminación en este mundo.
No obstante, en la Recopilación sobre la elección del Nembutsu según el Voto Original (Senchaku Hongan Nembutsu Shū 選択本願念仏集), las prácticas variadas ajenas a las cinco prácticas rectas se reconocen como una categoría distinta de méritos auxiliares (irui no jogō 異類の助業). Si la meditación se incluye entre esas prácticas variadas, Hōnen concluye que también ella pertenece a esa clase de méritos auxiliares diferentes.
Aunque el Nembutsu encierra en sí mismo un componente meditativo, el Nembutsu tal como lo enseña Hōnen es esencialmente no contemplativo y consistente en la invocación oral (mukan shōmyō 無観称名). Es precisamente esta práctica la que se indica en el Decimoctavo Voto Fundamental (Dai Jūhachi Gan 第十八願).
1. Introducción
Existen muy diversas formas de entender la meditación budista. Nadie cuestiona que incluye la calma mental (śamatha, en sánscrito) y la visión analítica (vipaśyanā). La calma mental busca establecer la serenidad interior: en chino se traduce como zhi 止, es decir, detenimiento y concentración. Por su parte, la visión analítica permite desarrollar la sabiduría profunda: se traduce como guan 観, observación y comprensión clara. Ambas suelen combinarse, formando lo que en los comentarios chinos se denomina la práctica conjunta de zhiguan 止観¹.
Hōnen Shōnin (法然上人, 1133‑1212) fue uno de los grandes maestros que transformaron el budismo japonés al finalizar la era Heian y comienzos de la era Kamakura, fundando formalmente la escuela Jodo Shu en el año 1175. Para su época, la enseñanza de la contemplación y observación (shikan) ya estaba arraigada en Japón; sin embargo, él puso todo su énfasis en la práctica exclusiva del recitar el nombre del Buda (senju nenbutsu 専修念仏).
¿Qué lugar ocupó entonces la meditación dentro de su propuesta de la Tierra Pura? A continuación intentaremos responder a esta pregunta, examinando cómo conoció Hōnen la práctica del shikan y qué pensó realmente sobre ella.
2. La imposibilidad de cumplir las tres disciplinas
Hōnen dominaba perfectamente la teoría y la práctica del shikan. Así lo confirma su biografía conservada en el templo Daigoji:
«Hōnen subió de niño a la montaña. Antes de cumplir los diecisiete años ya había penetrado el sentido profundo de sesenta grandes volúmenes, y a los dieciocho se retiró por completo del mundo. Lo hacía para apartarse de la fama y la codicia, y consagrarse enteramente al estudio de la Doctrina. Casi cuarenta años profundizó en la enseñanza de la escuela Tendai y llegó a conocerla en toda su extensión»².
Ese estudio en el Monte Hiei incluía obras fundamentales como el Significado profundo del Sutra del Loto, el Comentario sobre el Sutra del Loto y sobre todo la gran obra sobre la contemplación y observación (Maka Shikan 摩訶止観)³: allí aprendió los principios del shikan y probablemente practicó también los cuatro tipos de concentración que en ella se explican.
Más tarde, ya en Kurodani, estudió con gran dedicación la obra de Genshin (源信, 942‑1017), la Recopilación sobre los elementos esenciales para renacer en la Tierra Pura (Ōjōyōshū 往生要集). En sus propios apuntes de estudio describe con todo detalle los métodos de visualización del Buda que allí se exponen:
«Existen tres formas principales de contemplar al Buda: la primera consiste en observar uno por uno cada rasgo sagrado de su cuerpo; la segunda, en contemplar todos esos rasgos en conjunto; la tercera, en centrarse en el rizo blanco entre sus cejas y su luz resplandeciente. Cada una se desglosa a su vez en varios grados y matices, tal como se detalla ampliamente en los textos sagrados»⁴.
Hōnen mismo cuenta que intentó poner en práctica esas formas de contemplar la figura del Buda y su Tierra Pura⁵: conocía bien la meditación y la había ejercitado. Sin embargo, poco a poco fue comprendiendo sus propios límites. Así lo expresa con sinceridad conmovedora:
«Cuando buscaba con ansia liberarme del sufrimiento, recorrí muchas enseñanzas. Al final comprendí que todo el camino budista se resume en las tres disciplinas: la conducta recta, la concentración profunda y la sabiduría liberadora. Pero examinándome a mí mismo: no logré mantener cabalmente los preceptos, no alcancé la estabilidad mental del samādhi, y carecía de la sabiduría capaz de cortar de raíz las aflicciones. ¿Cómo podría yo, con una mente inquieta como un mono, saltando de un objeto a otro, llegar a la calma necesaria? ¿Y sin esa calma, cómo alcanzar la sabiduría que rompe las cadenas del karma? Vi claramente que yo solo, con mis propias fuerzas, jamás lograría cumplir las tres disciplinas. Pregunté a maestros y sabios, pero nadie supo mostrarme otro camino»⁶.
Justamente al reconocer su propia imposibilidad de alcanzar la iluminación por medio de las vías tradicionales —preceptos, meditación, sabiduría—, encontró en las obras del maestro chino Shandao (善導, 613‑681) la enseñanza sobre el Nembutsu amparado en el Voto Original del Buda Amida. Desde ese momento dejó de confiar en su propia capacidad para perfeccionar la concentración o la meditación: su convicción fue definitiva y se mantuvo invariable hasta el final de sus días.
3. Las demás prácticas como apoyo distinto
Al centrarse plenamente en el Nembutsu prometido en el Voto Original, Hōnen tuvo que definir qué lugar correspondía a todas las demás prácticas religiosas. Para ello tomó la distinción clásica que ya formulaba Shandao:
Las prácticas que conducen directamente al renacimiento en la Tierra Pura se llaman prácticas rectas; todas las demás se denominan prácticas variadas. Dentro de las rectas, la invocación del nombre del Buda es la práctica que asegura el camino definitivo; las otras prácticas rectas sirven como apoyo y preparan el terreno⁷.
Hōnen desarrolla esta idea en su obra principal:
«Las prácticas distintas del Nembutsu existen con un único fin: ayudar a que el Nembutsu arraigue en nosotros. Unas lo acompañan y complementan del mismo modo; otras provienen de caminos diferentes y también contribuyen indirectamente a fortalecerlo»⁸.
Con el tiempo su forma de verlo se precisó más: las prácticas que acompañan al recitar el nombre son un apoyo semejante al fin buscado; en cambio, prácticas como la meditación profunda, el estudio doctrinal de otras escuelas, los mantras y ritos especiales, pertenecen al camino sagrado, distinto al camino de la Tierra Pura. Por lo tanto, aunque no son el camino principal, siguen teniendo valor como apoyo externo, diferente y secundario⁹.
Así queda claro: para Hōnen la meditación del tipo shikan no queda descartada por completo, pero ya no ocupa el centro. Se transforma en una ayuda externa, un mérito secundario que puede favorecer nuestra confianza en el Nembutsu, sin ser lo esencial ni lo decisivo¹⁰.
4. Recitar el nombre sin depender de la contemplación
Cabe preguntarse: ¿no lleva implícito el Nembutsu alguna forma de meditación? En efecto, los textos antiguos explican que el camino completo hacia la Tierra Pura incluye también contemplar la belleza de Amida y la pureza de su reino¹¹.
Sin embargo, Hōnen marca una diferencia esencial: en su enseñanza el Nembutsu no exige para nada entrar en estados meditativos profundos ni visualizar nada con la mente. Es simplemente pronunciar el nombre: Namo Amida Butsu. ¿Por qué? Porque todos los seres, en su inmensa mayoría, tenemos la mente dispersa, inquieta, difícil de fijar. Y el Voto Original de Amida está hecho precisamente para nosotros: no pide que calmemos primero nuestra mente, ni que logremos concentración sobrenatural, ni que veamos con los ojos internos nada. Basta confiar y recitar, aunque estemos distraídos, aunque nos cueste mantener la atención: el Voto abraza tal cual somos¹².
La contemplación y la meditación pueden surgir espontáneamente en algunos al recitar, pero no son requisito indispensable, ni hay que buscarlas con esfuerzo. Lo prometido no depende de si logramos concentración o no: depende enteramente de la promesa del Buda. Por eso Hōnen insiste:
«Recitar el nombre es la práctica que el Voto Original estableció para todos. Las demás —preceptos estrictos, meditaciones profundas, sabiduría sutil— son caminos nobles, sí, pero no son el camino sencillo y seguro que Amida prometió para salvar a cualquier ser»¹³.
5. Conclusión
En resumen: Hōnen no rechazó la meditación por desconocimiento, sino porque la conoció profundamente y comprendió que está fuera del alcance de la inmensa mayoría en esta época difícil. No dijo que fuera falsa: dijo que no hace falta para ser salvado. Lo que salva es confiar en la promesa de Amida y decir su nombre: Namo Amida Butsu. Si en ese recitar la mente se aquieta alguna vez, bienvenido sea; pero si sigue inquieta, igual el Voto nos sostiene. Esa es la gran libertad que nos enseñó Hōnen. Queda abierto siempre el diálogo fecundo entre esta confianza sencilla y las tradiciones meditativas, un campo inmenso de comprensión que sigue creciendo hasta hoy.
Notas
¹ Minowa 2008.
² SHZ, pág. 435.
³ Nakanishi 2000, pág. 685.
⁴ SHZ, pág. 5.
⁵ SHZ, pág. 466.
⁶ SHZ, págs. 459‑460.
⁷ JZZ, vol. 2, 58b.
⁸ SHZ, págs. 323‑324.
⁹ Adachi 1991.
¹⁰ SHZ, pág. 581.
¹¹ SHZ, pág. 5.
¹² HDZ, pág. 994.
¹³ SHZ, pág. 693.
¹⁴ SHZ, pág. 533.
Abreviaturas
- HDZ: Hōnen Shōnin Den Zenshū (Recopilación completa de las biografías de Hōnen Shōnin). Ed. Ikawa Jōkei. Osaka, 1952.
- SHZ: Shōwa Shinshū Hōnen Shōnin Zenshū (Nueva recopilación completa de las obras de Hōnen Shōnin, era Shōwa). Ed. Ishii Kyōdō. Kioto, 1955.
- JZZ: Jōdo Shū Zensho (Obras completas de la escuela de la Tierra Pura). Tokio, 1970‑1972.
Bibliografía
- Nakamura Hajime. 1974. «La contemplación y observación en el budismo primitivo». Estudios de Indología y Estudios Budistas, 23(1): 24‑29.
- Tsuboi Shunei. 1982. «El sentido de la clasificación de las cinco prácticas rectas en la enseñanza de Shandao y su recepción en Hōnen». En Estudios sobre el Budismo de la Tierra Pura, págs. 219‑235. Kioto.
- Tōdō Kyōshun. 1983. Investigaciones sobre Hōnen Shōnin, t. I. Tokio.
- Adachi Shunei. 1991. «La evolución del pensamiento sobre la elección y los méritos auxiliares en Hōnen». Estudios de Doctrina Jodo, 17: 69‑95.
- Iwano Shinyū. 1991. Diccionario Budista Japonés‑Inglés, ed. revisada. Tokio.
- Proyecto de Traducción del Senchakushū. 1998. Hōnen’s Senchakushū: Pasajes sobre la elección del Nembutsu según el Voto Original. Prensa de la Universidad de Hawái.
- Instituto de Investigación del Jodo Shu. 1999. Manual de referencia del Jodo Shu. Tokio: Jodo Shu Press.
- Nakanishi Zuikō. 2000. «Lectura anotada de la biografía de Hōnen conservada en el templo Daigoji». En Estudios sobre Hōnen, págs. 671‑717. Tokio.
- Minowa Kenryō. 2008. Teoría de la meditación budista. Tokio.
- Hayashida Kōjun. 2014. «Un estudio sobre la formación del texto de la Promesa Única». En Estudios sobre el Budismo de la Tierra Pura, págs. 381‑406; continuación en Aspectos del Budismo de Hōnen, Kioto.
- Instituto de Investigación del Jodo Shu. 2014. Los Tres Sutras de la Tierra Pura. Tokio: Jodo Shu Press.














